Oraciones Unidas


¿Qué orar?

Puedes simplemente dedicar unos minutos a platicar con Dios de lo que tú quieras: contarle tu día entero o algo en específico que hayas vivido, llorar con Él, pedirle cosas, preguntarle algo y esperar la respuesta (a Su manera y en su momento, y de manera diferente a cada quien, pero responde), incluso quejarte… ¡lo que sea!...

También puedes ofrecerle tu día entero, o bien, una por una de tus actividades (siempre y cuando den gloria a Dios, claro; no se valdría ofrecerle un robo, por decir algo). Lo que hagas con amor y por amor a Dios, ofrecido a Él, se transforma en oración. Es lo que llamamos “ofrecimiento de obras”. De igual forma, se transforman en oración los sacrificios ofrecidos a Dios (voluntarios, como ayunar o desvelarse rezando; o involuntarios, como cuidar a un enfermo).

Otra alternativa es hacer oraciones de las que ya existen, de las que han sido rescatadas por escrito, inventadas por otros. Puedes hacerlas tuyas si las reflexionas, las pones en primera persona, les cambias el género (por ejemplo, en lugar de decir “Dulce Madre, no te alejes… y nunca solo me dejes”, si eres mujer puedes decir “y nunca sola me dejes”), te imaginas lo que vas diciendo o incluso les agregas palabras para comprender mejor y profundizar más en lo que dices (verbigracia, en vez de “Padre nuestro” podrías decir “Padre mío y de todos, de buenos y malos, de los que me caen bien y los que me caen mal, en quien todos somos hermanos y por quien todos debemos amarnos”).

He aquí una recopilación de algunas de las oraciones más conocidas. Si deseas buscar más, puedes remitirte a las siguientes páginas católicas:

http://es.catholic.net/op/articulos/15791/cat/657/ndice-de-oraciones-por-temas.html/
https://www.aciprensa.com/recursos/oraciones-653/


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